A ver si alguien me echa una mano… Observen, por favor, los dos titulares siguientes:
y
Dejemos de lado la similitud entre ambos titulares (la noticia daba poco juego, la verdad, y a veces la claridad e inmediatez valen más que la creatividad mal entendida). La cuestión es ese “han regresado” que comparten ambos titulares. El sujeto, en los dos casos, ¿no es el sintagma “la mitad (de los coches/vehículos)”? Porque en ese caso el sujeto sería singular y debería haber sido “ha regresado”, ¿no?
Es uno de mis últimos vicios: Stormtroopers 365, una proyecto fotográfico en Flickr que sigue a TK455 y TK479, dos ’stormtroopers’, en sus aventuras y desventuras intentando localizar a los droides que ya os podéis imaginar (más detalles). Es por ello que cuando ayer publicaban esta foto
Surrealista, ¿verdad?
con la “amenaza” de publicar hoy el “making of”, sabía que iba a ser algo currado. Y no ha decepcionado:
(Si seguís el enlace de la foto, las 'notas' no tienen desperdicio...)
¿Nos estamos poniendo un poco monotemáticos? Ya se nos pasará, no sufran… El resto de la sesión para Pitchfork (antes de este Prepare Your Coffin venía Gigantes y después Swung from the Gutters).
Hale. Vídeo para los que no tuvisteis la suerte de verles la semana pasada en el Palau de la Música de Barcelona. El ’set’ que Tortoise hace en esta grabación del canal Arte se parece bastante a lo que interpretaron por aquí, liderados por un John McEntire (con camiseta verde y boina blanca) pletórico aunque faltan el bis ‘de rigor’ de cada concierto y, sobre todo, el ‘de verdad’, que no suelen hacer (he leído por ahí que no consta que hubiesen hecho ninguno antes, pero tampoco sé si creerme tan afortunado) pero que cayó en el Palau para extásis de, como mínimo, el que suscribe :-).
Impresionante ejemplo de usabilidad y saber hacer en GestioPolis.com. Atención al pantallazo (clic para agrandar):
Atención a los componentes del sitio en cuanto uno abre un enlace a un artículo:
El inevitable PopUp, como puede verse en el aviso de bloqueo de Firefox, arriba del todo
La cabecera llena de publicidad, tanto que apenas se sabe en qué sitio nos encontramos
El menú de navegación — bien
El título del artículo — bien
Una línea donde aparece el autor… seguido de la categoría, aunque sin su correspondiente literal
Los anuncios de Google Ads a toda página, separando el título del contenido
Los enlaces al social media de GestioPolis — en este momento uno está ya hasta el gorro de no haber visto, todavía, más que barreras al contenido
Por fin el con… NO, no es el contenido, porque está oculto por otro anuncio gracias a una bonita capa flotante
Una capa flotante que, si se le da al “Cerrar”, nos abre otro PopUp que, como hemos hecho clic, Firefox interpreta como bueno y, efectivamente, abre
Al fin, el contenido, con un código pésimo, como puede apreciarse (a) si uno va a ver el código (b) por la aparición de caracteres extraños (“marcianitos”) a medio texto — no visible por el pantallazo, pero sí aquí
Por último, una barra lateral que, en sentido estricto, no es el contenido que buscábamos
¿Se podrá hacer peor una página web? Quiero decir, sin utilizar Comic Sans, la etiqueta marquee o la etiqueta blink, claro.
‘Retransmite’ El País una noticia de EFE sobre la atribución de un cuadro a Leonardo da Vinci. Y cuentan que el cuadro, adquirido por 19.000 dólares (unos 12.800 euros) podría valer, ahora, 150.000 millones de dólares (unos 101.500 millones de euros) (sic). Dice la Wikipedia que el cuadro más caro de la historia (un Pollock) se vendió, en 2006, por 140 millones de dólares, o sea que… ¿no se le habrá pasado a alguien por alto algún cero? Tras la correspondiente ‘google-búsqueda’ resulta ser que el Guardian pone la cosa en unos (bastante hiperbólicos, desde luego) cien millones de libras. O sea que se nos deben haber escapado unos tres ceritos, nada más…
Para compensar, propongo dividir por mil el sueldo de este mes del redactor (que se quedará en uneurista, me temo), su [presunto] responsable en EFE (al que le iba a doler más) y, sobre todo, a los miembros del consejo de redacción de El País (y el resto de medios que hayan reproducido sin más la noticia) por defender, sin que se les caiga la cara de vergüenza, que lo suyo es el “periodismo de calidad”.
Estaba yo, hace un momento, trabajando con un documento de manera remota. El documento se encuentra en mi ordenador del trabajo. Por cuestiones de cortafuegos, para llegar hasta él, debo conectarme a una máquina virtual en un servidor que, a su vez me permite conectarme a mi ordenador. Dos pasitos de nada.
En un momento dado he abierto una máquina virtual en mi ordenador (que tiene Vista como SO) para poder arrancar una aplicación en un XP virtual.
Y entonces me he dado cuenta que necesitaba copiar un texto del ordenador del trabajo, en la máquina virtual de casa. Evidentemente, mi primer pensamiento ha sido m****a. Pero, por si acaso, he probado.
Funciona. Copio en un sitio y pego en otro, con 4 máquinas implicadas (dos virtuales) y tres sistemas operativos distintos. Y todo de Microsoft. Sorprendente, pero cierto.
Intrascendente… Pero no podía dejar de escribirlo.
They call me The Wild Rose
But my name was Eliza Day
Why they call me it I do not know
For my name was Eliza Day
From the first day I saw her I knew she was the one
She stared in my eyes and smiled
For her lips were the colour of the roses
That grew down the river, all bloody and wild
When he knocked on my door and entered the room
My trembling subsided in his sure embrace
He would be my first man, and with a careful hand
He wiped at the tears that ran down my face
They call me The Wild Rose
But my name was Eliza Day
Why they call me that I do not know
For my name was Eliza Day
On the second day I brought her a flower
She was more beautiful than any woman I’ve seen
I said: “Do you know where the wild roses grow
So sweet and scarlet and free?”
On the second day he came with a single red rose
He said: “Will you give me your loss and your sorrow?”
I nodded my head, as I lay on the bed
“If I show you the roses will you follow?”
They call me The Wild Rose
But my name was Eliza Day
Why they call me that I do not know
For my name was Eliza Day
On the third day he took me to the river
He showed me the roses and we kissed
And the last thing I heard was a muttered word
As he knelt above me with a rock in his fist
On the last day I took her where the wild roses grow
She lay on the bank, the wind lied as a thief
And I kissed her goodbye, said “All beauty must die”
And I lent down and planted a rose between her teeth
They call me The Wild Rose
But my name was Eliza Day
Why they call me it I do not know
For my name was Eliza Day