La Dalia Azul
O verde. O roja. Pero, definitivamente, negra no. Y es que la última peli de Brian de Palma (en la IMDb) es cualquier cosa menos una adaptación aceptable del libro homónimo de James Ellroy.
Que no se me entienda mal. Adaptar una novela a una pelÃcula no es tarea fácil. Para contar las novelas que me han gustado tanto en el papel como en una sala de cine me sobra con los dedos de una mano. Y dicen que son las novelas mediocres las que hacen las grandes pelÃculas.
Pero ello no es óbice para que el destrozo que hace Josh Friedman con el libro sea de juzgado de guardia, que deberÃa condenarle sumariamente con el agravante del ensañamiento con que atacó la novela, que está a la altura del brutal crimen de la historia. La primera mitad de la novela circula por pantalla a velocidad de vértigo y mareo. Más que una adaptación, uno siente que la primera media hora es un tráiler de una miniserie, destacando algunas escenas sueltas más que contando una historia. Pero a partir de ahà la cosa empeora, y la impresión es que el señor Friedman se cansó de leer la novela y decidió explicarle al señor Ellroy lo que deberÃa haber hecho con ella. Porque la fidelidad al texto brilla por su ausencia (la fidelidad al espÃritu, la verdad, no hace acto de presencia en ningún momento).
Hay pelÃculas, sin embargo, que se salvan por detalles, a pesar del guión. Un De Palma ha sido garantÃa en el pasado de una lÃnea estética y un trabajo de cámara brillantes. No aquÃ. Presten atención (si se bajan la pelÃcula de la red, ¿eh? Que a nadie se le ocurra pagar al precio de la entrada, que con uno que cometa el error ya hay suficiente) a los cambios a cámara subjetiva, que lo único que hacen es acentuar la caricatura que es algún que otro personaje. Y esa es otra. Que el trabajo de los actores es de pena. La mejor, Hillary Swank, que está casi a punto de que la aprueben. De Josh Hartnett, mejor no hablar. Scarlett Johansson ha demostrado en alguna ocasión que sabe actuar. La que aparece en esta pelÃcula debe ser una doble. Y de la quÃmica Hartnett-Johansson… igualita que la del agua con el aceite, oiga. Dicen que suele pasar que cuando dos actores se lÃan en un rodaje, curiosamente, la relación entre sus personajes se resiente. Va a ser que es verdad. Y los secundarios no ayudan, a pesar de la presencia de más de un buen actor de carácter o de la inolvidable Christina de Exotica.
Puestos a salvar algo, la versión que se marca k.d. lang del Love For Sale de Cole Porter. El resto, para olvidar.
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