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Archive for February, 2007

El canon de Pachelbel

Wednesday, February 28th, 2007

Impresionante.

Vía hermanito.

Las Vidas de los Otros

Saturday, February 24th, 2007

Lo bueno de hablar de una película pasados unos días del estreno es que no hace falta que mantengas el misterio. O sea que si el lector no la ha visto, y pretende hacerlo, que abandone la lectura y la retome una vez haya vuelto del cine, o se atenga a las consecuencias.

Vidas es una película de tema universal. No es difícil trasladarla a un escenario con la santa inquisición de fondo (esa que el resto del mundo conoce como “Spanish Inquisition”) o, echándole un poco más de valor al asunto, al Estados Unidos actual, con alguna agencia sin nombre haciendo de Stasi y vulnerando las libertades y los derechos de los ciudadanos en nombre de una Libertad con mayúsculas que no alcanzan a entender…

Es, también, una película de redención, en la que el recto, rectísimo, protagonista pasa de absoluto creyente en el sistema en el que vive a darse cuenta que aunque el espíritu de la organización es de un blanco impoluto, el de sus miembros oscila entre el gris claro y el negro más absoluto, e inicia un viaje de autodescubrimiento con el objetivo de desfacer el entuerto que él mismo ha creado. Cuenta la película, además, con la caída del muro, que le viene como anillo al dedo al guionista para poder cerrar la historia de una manera un poco (y sólo un poco) menos dura que la que se veía venir, pero sin tirar de recursos demasiado increíbles.

Es, de regalo, una película fantásticamente bien hecha. Y brutalmente bien actuada. Con un Ulrich Mühe que se mete en la camisa de once varas de interpretar a un personaje dificilísimo y triunfa absolutamente. Si a “nuestra” Pe le han podido dar una candidatura al óscar, no entiendo por qué motivo no dársela a él, la verdad…

Hablando de óscars, si no se lleva el de película de habla no inglesa va a ser la sorpresa del siglo: además de estar hecha con brillantez, se dedica a destapar las miserias del sistema comunista de final del periodo. Si eso no atrae los votos de la Academia, que baje Dios y lo vea…

Eso sí, la película me falla en algún momento. Y es que el personaje del dramaturgo Georg Dreyman, central a la historia, es digno de un san Manuel, bueno, mártir y unamuniano. Estamos ante la figura de un escritor brillante y admirado, además guapo, que por si fuera poco toca el piano como los ángeles (de verdad que esa escena le sobra a la película) y que, además, cree en el sistema sin el más mínimo ápice de crítica, a pesar de los durísimos golpes que este va dispensando a cuantos le rodean. Y será verdad que estos personajes existen, sí, pero uno, que es un tanto descreído, es incapaz de aceptarlos…

Pese a ello, una grandísima película a la que damos nuestro sello de recomendación.

Teaser de Ocean’s 13

Thursday, February 22nd, 2007

Vuelve la saga de Danny Ocean. Después de la genial película de palomitas que fue Ocean’s 11 y la decepción de Ocean’s 12, veremos qué pasa con esta tercera edición. El 13 de la lista, Al Pacino, que era el que faltaba para la “dirty dozen”. Y la tercera mujer en disputa, después de la Roberts y la Zeta-Jones, Ellen Barkin. Menudo reparto…

Estreno mundial el 7 de junio. Sin fecha para España…

Dineros

Thursday, February 22nd, 2007

No sé, no lo tengo claro. La semana pasada, el jueves para ser más exactos, al volver del trabajo entré a comprar en un “super”. Era una sola cosa que se había acabado en casa y dado que me pillaba de paso entré y compré. 3,99 €. Pagué con un billete de 20 € y me devolvieron 16 €. Sí faltaba un céntimo y aunque no lo reclamé me quedé pensando el porqué de esa falta: La cajera tenía céntimos a raudales en su maravillosa caja, a fin de cuentas la señora que había delante de mí le había pagado con un montón de moneditas para quitarse la chatarra, que a fin de cuentas a vosotras os va muy bien, ¿verdad?. Así que falta de monedas no era. ¿Olvido? Teniendo que devolver 16,01 € (lo ponía en la pantallita de la caja). No, no me creo que fuese un olvido. ¿Entonces? ¿Pensará hacerse rica a base de céntimos de euro? No sé, la verdad es que no lo entiendo.

Viernes por la mañana. Metro de Barcelona. Me encuentro encima de uno de los bancos de una estación una cartera/monedero de hombre, de esas que se llevan en el bolsillo de atrás del pantalón. La cojo, le hecho un vistazo por encima y veo que lleva varios billetes, algunas monedas y, de un vistazo rápido, nada de documentación. Me acerco a la jefe de estación y se lo doy. Y me voy con la pregunta en la cabeza de qué pasará con ese dinero si nadie reclama la cartera. ¿Tal vez se quede la cartera y el dinero perdidos en el limbo de los objetos perdidos en el metro?

Viernes por la tarde. Voy a una farmacia a comprar un medicamento para mi hija que está malita. Es con receta, pero es de esos que no entra por la seguridad social, así que tengo que pagarlo entero. No problemo, sólo son 5,25 €. Salgo de la farmacia. Manías mías, me miro el embalaje de la medicina y me pongo a leer componentes y esas cosas tan interesantes que ponen en todos los embalajes de medicamentos. Hasta que llego al precio: 4,95 € ¡No puede ser!, será sin iva me digo (el iva de los medicamentos es del 4%…). No, no puede ser, además, mira pero si pone también el precio sin iva. ¿Qué hago? ¿vuelvo a la farmacia para que me devuelvan los 30 céntimos? Hombre, me digo, 30 céntimos no es mucho… ¡Pero es que no se trata de 30 céntimos más o menos, se trata de que me han cobrado una cantidad que no tocaba! Vaya dos días llevo. Ale, me voy a la farmacia. Disculpas. Han subido el precio hace poco y, claro, en el ordenador ya está el precio nuevo y como cobran a partir del código de barras… Pues se han fiado en lo que decía el ordenador y no han mirado el precio del envase…

¡Cochino dinero!

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¡Es que soy adicto!

Monday, February 19th, 2007

Qué americanos son los americanos. Y es que presten atención a la historia y díganme que podría haber pasado fuera de Estados Unidos, si se atreven.

El señor James Pacenza, de cincuenta y ocho añitos de edad, casado y con dos hijos, curraba (nótese el uso del pretérito imperfecto) para IBM. Y de vez en cuando se colaba en horas de oficina en un chat para adultos. Hasta aquí, nada anormal, la verdad. Resulta ser que IBM le pilla (qué cosas) y decide (quién lo iba a decir) echarle, aplicando la normativa de la empresa, habida cuenta que no era la primera vez y que ya le habían avisado. Hasta aquí, algo más inusual, pero tampoco nada como para llevarse las manos a la cabeza.

Lo curioso comienza cuando el señor Pacenza decide demandar a IBM y pedirle cinco milloncitos de dólares de nada. Y es que Jimmy (supongo que le puedo llamar Jimmy, a estas alturas) alega que él se apunta a los chats por motivos terapéuticos, ya que quedó traumatizado en Vietnam, y que de hecho el despido no es por eso, que él es muy inocente y que le echan por su avanzada edad, que con un año más en la empresa tendría derecho a la jubilación…

Nunca se sabe, y Jimmy podría ser el empleado modélico del año pero, la verdad, su caso no pinta demasiado bien…

Fuente. Vía.

Cartas de Iwo Jima

Monday, February 19th, 2007

La película de esta semana ha sido Cartas de Iwo Jima, la otra cara de la moneda de Banderas de Nuestros Padres. Y es que nuestro admiradísimo Clint Eastwood está cada vez más interesado en las historias y en la imparcialidad. Al fin y al cabo, se trata del mismo tipo que hizo Million Dollar Baby sin estar a favor de la eutanasia… Y ahora se trataba de explorar una de las batallas más famosas, y sangrientas, del siglo pasado, la de Iwo Jima durante la Segunda Guerra Mundial (para los interesados en la Historia, con mayúsculas y no minúsculas, véase la correspondiente entrada de la Wikipedia). Y Clint Eastwood, a sus setenta y muchos años, no podía limitarse a contarlo desde el lado yanqui. Durante la producción de Banderas se interesó por la historia del general Kuribayashi, el líder de las tropas japonesas, se documentó sobre el tema, buscó un guión y decidió rodar la segunda película en 6 o 7 semanas más (imagino que con el bolsillo de Spielberg a la producción, los quince millones de dólares de Iwo debían parecer calderilla). Y aquí es donde comienza la contraposición entre Cartas y Banderas, que no consigue emocionarme ni la mitad a pesar de contar con casi cuatro veces más presupuesto, mucho más tiempo de producción, un idioma que no me es tan ajeno (Cartas está rodada casi íntegramente en japonés)… Y es que a pesar de que ambas están dirigidas por Eastwood, la primera de las dos historias “huele” mucho a Spielberg, mientras que esta segunda está mucho más en la línea del resto de trabajos del director de San Francisco. Y eso es bueno, muy bueno. Porque aunque en ambas películas los protagonistas son las personas y no los países en guerra, Banderas es sobre América, mientras que Cartas es sobre unos cuantos japoneses, atrapados en una isla de la que saben que no saldrán con vida. Anécdota ilustrativa: a escasas semanas de haber visto Banderas los personajes se me diluyen en la memoria, mientras que estoy convencido que Cartas será siempre la historia del panadero, el general y el jinete (el panadero en particular, Kazunari Ninomiya, lo borda en su papel).

La película, absolutamente recomendable (aunque sigo inclinándome por The Departed como ganadora del óscar tanto a la mejor película como al mejor director) para todo aquel que busque una buena dosis de emoción en una sala de cine. No gustará, eso sí, al que busque una peli de acción y aventura al uso.

Diamante de sangre

Sunday, February 18th, 2007

Ya hace días que vimos Diamante de Sangre. Se trata, para comenzar, de una superproducción, con todas las letras, en mayúsculas y neón y unos cien millones de dólares de presupuesto. Y eso se nota. No tanto por las grandes estrellas, que las hay (con un DiCaprio que nos acabará convenciendo de que es un gran actor, si sigue así, y Jennifer Connelly tan brillante como de costumbre) si no por el diseño de producción, que es tremendo, con un África tan bella como la que nos suele mostrar Hollywood, aunque sólo se aprecien las localizaciones mozambiqueñas algunos segundos aquí, algunos segundos allá, y unas escenas de acción que quitan el hipo y te hacen dudar que el director, Edward Zwick, venga de dirigir episodios de series televisivas hace diez años.

En cualquier caso, una cinta entretenida que, además, hace lo posible por tener conciencia social y mostrar el salvaje África de las guerras civiles constantes, con matanzas indiscriminadas, niños de la guerra y propios y extraños intentando sacar tajada sin importar el coste humano. Dice alguna crítica que esa voluntad le pesa a la película, y que quizá las escenas finales, a medio camino entre el epílogo moralista y el espíritu ‘feel good’ lastren demasiado una cinta que habría tenido su perfecto final unos minutos antes, con DiCaprio redimido gracias a la roja tierra de África (el paralelismo con Scarlett O’Hara y la tierra roja de Tara sólo lo veré yo, probablemente, pero se me hace difícil de olvidar). Seguramente tengan razón y la película hubiese tenido así una coherencia mayor, pero hay ocasiones en que cuesta condenar la moralina…

En cualquier caso, excelente producto de entretenimiento puro, de esos que salen cuando a la industria le da por rememorar sus buenos viejos tiempos.

La Ciencia del Sueño

Saturday, February 17th, 2007

La semana pasada nos fuimos a ver La Ciencia del Sueño, en estreno, como corresponde para demostrar que somos fans del tipo con, probablemente, la imaginación visual más desbordante de la industria del celuloide, el francés Michel Gondry, un cuarentón que afirma que él se quedó en los doce años de edad. Entramos al cine, eso sí, preocupados porque, a diferencia de su anterior, y genial, Eternal Sunshine of the Spotless Mind, el guión es propio. Y Gondry es un tipo de anuncios y, sobre todo, videoclips, más acostumbrado a las historias de entre veinte segundos y cinco minutos que a las de los 95 minutos de esta cinta…

Afortunadamente, la película no defrauda al que sabe a lo que se dedica el director. Y es que se trata de una historia digna de ser contada por un niño de doce años (quizá menos), una historia de amor y desamor con la vecinita de al lado, aunque protagonizada por unos Gael García Bernal y Charlotte Gainsbourg que rondan la treintena, pero que comunican tan bien el niño que llevan dentro como hacía Jim Carrey en la anterior obra del director. Cuentan, además, con un reparto que acompaña bien, y entre el que merece especial mención Alain Chabat, que se lleva a casa de regalo todas y cada una de las escenas en que aparece.

Decíamos que se trata de un relato salido de la imaginación de un niño grande. Y es así para lo bueno y para lo malo. No esperen ustedes continuidad y coherencia, porque las dosis encontradas no satisfarán sus necesidades diarias. Da muestra de lo que es la película que ni siquiera tenga un idioma definido: el francés y el inglés se suceden a ritmo endiablado, y de vez en cuando aparece hasta el español de México en acción. Ahora bien, si se trata de imaginación, vigilen con el atracón, que los platos vienen cargados hasta arriba del todo. Cuenta la película, además, con bastantes firmas visuales que ya nos habíamos encontrado en clips de Gondry a lo largo del tiempo.

Finalizando, una película genial pero no apta para todos los públicos: si es usted incapaz de comportarse como un niño, ni se le ocurra pisar el cine, que esto no es para usted.

School Days (Robert B. Parker)

Saturday, February 17th, 2007

Es sabido que en esta casa nos gusta la novela de género. Tanto la de ciencia ficción como la novela negra. Palos literarios que cuentan con “currantes” de la máquina de escribir que se sacan un día un personaje, o dos, de la manga e invierten un buen fragmento de su tiempo en irlos desarrollando en una, dos, tres novelas, y así hasta el infinito. Uno de estos es Robert B. Parker, que mantiene no una, sino dos series anuales o cuasi anuales de personaje fijo, la más conocida de las cuales, y que nos ocupa ahora, es la protagonizada por Spenser (sí, con ese), serie lo suficientemente popular como para que unos cuantos de sus títulos fueran llevados a la pequeña pantalla a mediados de los noventa, con Robert Urich en el papel del bien leído protagonista.

Este capítulo de las aventuras y desventuras del detective se ocupa, o se quiere ocupar, de la serie de masacres que se prodigaron hace un tiempo en algunos institutos yanquis, protagonizadas por adolescentes a los que alguna situación límite lleva a intentar solventar sus problemas con el mundo a tiros. A pesar de su buena intención, el texto no acaba de hacer ‘click’ en ningún momento y no aporta nada especial. Es, eso sí, y como siempre, una novela entretenida, bien construida, con ritmo… pero que ataca un tema que se nos antoja demasiado grande. Ideal para leer en el metro, pero no esperen ustedes más que una ración contundente de entretenimiento bien construido.

El Ilusionista

Saturday, February 17th, 2007

Teníamos en cartera unas cuantas pelis vistas hace tiempo que no habíamos comentado por aquí…

La primera de ellas es El Ilusionista, una de esas películas que vas un día y ves, sin saber muy bien por qué antes de entrar, y los 110 minutos del metraje, la verdad, tampoco hacen gran cosa por aclararte la duda. Cuenta, sí, con buena materia prima para funcionar: Edward Norton y Paul “Entre Copas” Giamatti son actores de los que uno se fía. Pero a medida que avanza la historia le da a uno la impresión que se trata de un trabajo “alimenticio”, de esos que tiene que hacer un actor de vez en cuando para dejar la cuenta corriente en estado saludable y poderse dedicar a hacer lo que a uno le dé la gana una buena temporada.

Sí se trata de una película de guión trabajado, pero las sorpresas no sorprenden más allá de lo que lo podría hacer una peli de televisión de sobremesa de domingo. Vamos, que si la tarde es lluviosa y a uno le apetece apalancarse en una butaca de cine, se deja ver pero, por favor, asegúrense que el cine en cuestión es cómodo y que las palomitas sean de su agrado, porque van a acabar siendo más importantes que la acción sobre la pantalla.