Los Simpson, por fin en pelÃcula
Lo mÃo con los Simpson, como lo de tanta otra gente, es una relación que viene de largo. Nos conocimos hará algo asà como 15 años, que se dice pronto. SalÃa uno de la adolescencia (o como mÃnimo eso indicaba el calendario, a mà no me queda claro si la he abandonado aún). Y era tan rompedora, tan fresca, tan punk… Uno quedó prendado. Aquello fue una amistad profunda que sabÃa a poco. Pero pasó el tiempo y fueron surgiendo cosas. La primera, que me dà cuenta que ella significaba lo mismo para tanta gente. Mis gustos, tan antisistema, tan rompedores, tan modernos, resulta ser que no lo eran. Ella gustaba. Sin más. Al establishment tanto como a los demás. Pero aún habÃa más. Y es que a pesar de que aún me hacÃa sonreÃr, las risas del principio ya no eran tan frecuentes. Y la cosa se fue enfriando. Pero pasó aún más tiempo. Quiero pensar que ese tiempo me hizo hacerme mayor, y no más viejo, y eso volvió a cambiar las cosas. Primero, dejó de molestarme que ella fuera asà de atractiva. Si mis gustos no son únicos y exclusivos, pues qué se le va a hacer. Y me di cuenta, además, que si ya no me hacÃa reÃr tanto como al principio era porque una amiga de tanto tiempo ya no te puede sorprender con la misma frecuencia. Pero que si me hacÃa sonreÃr continuamente —y reÃr con cierta frecuencia a carcajadas— era porque la chica valÃa. Y qué puñeta, que han salido otras que la imitaan, y no es lo mismo: sà son punks, sÃ, pero la capa de debajo no tiene la misma calidad (que ya puede ser que sea porque sà me he hecho viejo, ya, pero, en cualquier caso, me da lo mismo y no me gustan tanto). Ya no es la jovenzuela de antes, pero ha madurado bien. No tiene la misma chispa, pero su cerebro continúa trabajando a pleno rendimiento y, además, ahora nos entendemos a la primera porque compartimos un idioma propio que, para qué negarlo, ha creado ella más que yo….
Vamos, que no nos vemos continuamente, ni dependemos el uno del otro, pero que cuando nos encontramos resulta fácil retomar aquella amistad e, incluso, profundizarla un poco más. Sin aquella pasión inicial, bien es verdad, pero con mucho, muchÃsimo cariño. Quizá más que antes, si me apuran. El que se reserva a las amistades de verdad.
Todo esto, naturalmente, para contar que vengo de ver un pase de prensa de uno de los estrenos —si no el estreno— más esperado del año, el de Los Simpson, La PelÃcula, una ración triple de los personajes de color mostaza más queridos del planeta. Y que no es la pelÃcula del año, ni pasará a la historia (bueno, igual sÃ, por sus resultados en taquilla), pero que no desmerece en absoluto de la comedia televisiva más longeva de todos los tiempos, y que no defraudará para nada a su legión de fieles, aunque tampoco lleva a sus personajes a nuevas e inesperadas cotas.
Mi consejo, que no se la pierdan.
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